Ser Diputado de la República de Chile, merece respeto y dignidad a sí mismo en su actuar, respeto a la institucionalidad y a sus votantes, respeto a la nación y a sus habitantes.
El Diccionario de la Real Academia Española, nos da dos acepciones de la palabra “Honorable”:
1.- adj. Digno de ser honrado y acatado.
2.- adj. Tratamiento que en algunos lugares se da a los titulares de determinados cargos.
Debemos considerar, que todo “Honorable Diputado”, debe saber, observar y actuar de acuerdo al Código de Conductas Parlamentarias, que en unos de sus artículos señalan:
-“Todo parlamentario por ser representante de los ciudadanos, quienes lo ven como modelo de conducta, debe esforzarse por actuar, en todos los aspectos de su vida, conforme a las virtudes de un ciudadano ejemplar”.
-“Todo parlamentario debe observar una vida social acorde con el cargo. Desempeñarse frente al público, en la Corporación y fuera de ella, con una conducta correcta, digna y decorosa, evitando actuaciones que puedan afectar la confianza del público en la integridad del Congreso Nacional”.
Po último, por el cargo que él representa, debe actuar con inteligencia y no subestimar a los ciudadanos de este país cuando tienen que escuchar las explicaciones absurdas de sus actos que son de una inmadurez e irresponsabilidad que caen en la tontería para una persona normal.
El actuar del Diputado René Alinco, es impresentable por donde se le mire y esta reiteración de conductas inadecuada al cargo impuesto por sus electores, es necesario que la Presidencia de la Cámara de Diputados de Chile se comporte de acuerdo a su solemne institucionalidad y dignifique esta basureada política que imponen muchos personajillos como Alinco.
Nuevamente y con pesar de todos, en Chile se ratifica que existen ciudadanos de primera y segunda clase, una segunda clase que nos gustaría terminar con esta estafa y aprovechamiento de muchos.
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