Este personaje no deja de llamar la atención al asignarse en mutuo propio, el haber sido tocado por Dios, relatando su vida como estudiante y su compromiso con la educación, como si fuera un personaje bíblico. No obstante, Carter se olvida de cómo fue el proceso extraordinariamente desafortunado por el cual el llego a ser alcalde DESIGNADO, después de la renuncia de Jorge Gajardo (el pelao de los Venegas).
En este caso hay poner mucha atención: la publicidad municipal no puede convertirse en la publicidad del alcalde.
En la comuna de Colina, un alcalde de viento fresco, al publicitar una obra municipal cercana a una elección decía: “Una obra de su alcalde Mario Olavaria”.
Queremos alcaldes con conocimiento de sus cargos, sus derechos y deberes y que estén enterados que al municipio como institución ellos deben respetar, y quién presta los servicios que se publicitan en cumplimiento de sus funciones son la entidad edilicia y no la autoridad que ejerce el cargo de alcalde en forma independiente.
Hacer lo contrario es lo mismo que robar, ya que al hacerlo implica la vulneración a las normas relativas al empleo de recursos del organismo que pertenecen a la comunidad. Beneficios que no deben ni pueden ocuparse en beneficio propio o para fines ajenos a los institucionales.
Los ciudadanos decentes estan cansados de alcaldes como Carter de
Procuren mantener mucha atención en estas elecciones que ya empezaron y seguiran apareciendo estos frescos que ni siquiera se sonrojan.
Los llamados FR de siempre.